La música para Clara de Elizabeth Subercaseaux


Edit. Sudamericana / 399 pp.
por Marcelo Beltrand Opazo



Borges decía que “de los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo. Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. Harold Bloom dice que estar a solas con un buen libro es ser capaz de comprenderse más a sí mismo, y Claudio Magris, escribe en su libro Danubio, que “El libro es un recorrido laberíntico, en la búsqueda del sentido de la vida y de la historia; el viaje, antiguo y a la vez abierto a la más fugitiva realidad de nuestros días, se convierte en una metáfora de la existencia y una aventura en la crisis contemporánea, una odisea de la identidad”.

Memoria, identidad, imaginación, tres conceptos, tres ideas que rondan este libro La música para Clara de Elizabeth Subercaseaux, que es la historia de la gran pianista Clara Wieck y del genio compositor Robert Schumann. Pero sobre todo, creo yo, la historia de Clara, la historia de la mujer pianista en el siglo XIX.

Lo que encontramos en estas páginas, es una historia de amor contada magistralmente en primera persona. Dos voces, la de Clara y la de Robert, cada uno hablándonos, cada uno relatando una misma historia y dos vidas. Y quisiera detenerme acá, porque es interesante la opción que tomó Elizabeth Subercaseaux al elegir a dos protagonista para que contaran la historia, dejando que cada uno hablara por sí solo, sin intermediarios, sin interrupciones. Esta opción le permite al lector contemplar en todo su esplendor a los dos músicos. Podremos ver, escuchar y leer a Robert y sus fantasmas, sufrir con él la imposibilidad de hacer música, de interpretar; gozar de la vida y de los sueños que significaba la música para él. Y a Clara, en sus primeros conciertos; a Clara y su padre; a Clara y sus hijos; a Clara y a todos los músicos que la rodean. Por otra parte, la autora se arriesga al hacer hablar a Clara y a Robert, se arriesga porque con todo, quedan al descubierto, desnudos. Pero lo logra, logra construir la distancia necesaria, entre el personaje y el lector, gracias a la sutileza del lenguaje, gracias a la maestría de la palabra. Y están así, que no nos damos cuenta y de pronto nos hallamos sumergidos, en las vidas de Clara y de Robert, como si estuviéramos ahí, como si nos estuvieran contando a nosotros, solo a nosotros cada una de sus tribulaciones, cada sueño, cada pesadumbre, cada dolor. Seremos testigos privilegiados de la pasión por la música y por el lenguaje propio que une a estos dos músicos.

Pero este libro es mucho más, y por eso lo hace ser lo que es. Este libro nos introduce en el mundo de la música, a través de esta historia conoceremos no solo a Clara y Robert Schumann, sino también a Brahms, Mendelssohn, a von Weber, a Schubert, a Liszt, a Wagner, a Mozart, a Bach, por nombrar solo a algunos. Los conoceremos y los escucharemos, porque, se los puedo asegurar, van a querer escucharlos, van a necesitar oír la música de estos grande compositores, y en ese momento, cuando estén escuchando a uno de ellos, podrán comprender las palabras de Robert Schumann, cuando nos dice que "mis composiciones provienen de mis sentimientos más hondos, mis cambios de ánimo, mis alegrías, mis tristezas, lo bueno y lo trágico que hay en mi vida, la emoción que me produce la naturaleza...". La historia de Clara Wieck y Robert Schumann tendrá, finalmente, el sentido que nos quiere transmitir Elizabeth Subercaseaux cuando escuchemos la música de estos grandes músicos.


Y por último, este libro es reconstruir, indagar y conocer por parte de la autora, su propia memoria, un reconocerse en un pasado. Por lo mismo, agradezco a Elizabeth Subercaseaux por esta entrega, generosa, de compartir con nosotros, los lectores, parte de su vida, de su pasado, de su historia.

Uvas de esperanza de Sergio Allard





Edit. FCE / 976 pp.
por Marcelo Beltrand Opazo



Como diría Piglia, refiriéndose a uno de sus libros, Uvas de esperanza de Sergio Allard, se podría denominar como una novela de personajes, pero que termina como una novela sobre el campo. Al decir esto, me arriesgo a una definición arbitraria y antojadiza por cierto, pero ya que se me pide que comente mi lectura, me arriesgaré como lector.

Para aquellos que se inician en la lectura de Uvas de esperanza, les diré que tienen ante ustedes una novela monumental, no solo por la cantidad de páginas, 976, sino, por la historia que en ella se cuenta. Si bien, existe un hilo conductor (el conflicto entre dos mujeres por la propiedad de la Viña Bezares), el lector encontrará que desfilan ante sus ojos parte importante de la historia de nuestro país de los últimos 50 años, con sus conflictos incluidos, relatados por personajes que se muestran como actores principales en cada uno de los capítulos, esto gracias a la técnica que el autor utiliza, es decir, presenta al personaje y lo hace hablar, desplegándose este en diálogo ágiles y contundentes.

Otro de las características que el lector encontrará en este libro, es que la historia es contada por distintas voces, conducida en todo momento por una voz omnisciente que encuadra y contextualiza las conversaciones y a los personajes. Por otra parte el tiempo narrativa transcurre como en paralelo, es decir, muchas cosas están ocurriendo al mismo tiempo, muchas conversaciones, muchos acuerdos. La acción se desarrolla en varios frente. Y con todo, el tiempo avanza.

El ritmo de una novela es un requisito para que esta mantenga al lector atento durante todo el viaje que significa leer, y acá en Uvas de esperanza, el cuidado del ritmo es algo que sorprenderá, ya que no deja en ningún momento que el lector pierda interés, pues, cada conversación de los personajes, cada reflexiones e intervenciones del narrador omnisciente, aportan los elementos necesarios e imprescindible para que todo se arme como un gran rompecabezas. Debo decir con toda seguridad, que todas las piezas calzan, ninguna sobra, en otras palabras, ninguna letra está demás. Para 976 páginas es un gran mérito.

Uvas de esperanza ha sido organizado en una estructura de anillos concéntricos, donde con cada avance que el lector hace, se acerca al centro, al Anillo Omega. Pero a su vez, lo atrapa, pues, no hay vuelta atrás, cada anillo se cierra. En otras palabras, a medida que la historia avanza se arma una coherencia lógica que nos ayuda a no perder el hilo conductor y el interés en la lectura.
Con todo lo anterior, el lector, espero, no se asuste y se atreva a viajar y disfrutar de la lectura de Uvas de esperanza.

Ahora bien, lo siguiente que quiero compartir con ustedes es el placer que me generó la lectura de este libro, placer que genera un buen libro.

Cuando uno lee una novela, inevitablemente volverán a nuestros recuerdos, otras lecturas, otros personajes, otras historias parecidas o similares. Ese recuerdo, esos títulos, nos acompañarán en todo el trayecto, adosando sensaciones e imágenes que nos harán, en momentos, confundir, mezclar, fusionar y algunas veces, superponer personajes y escenas, como una especie de de javú. Este fenómeno puede que esté relacionado a la misma definición del concepto de novela, que significa "noticia". Entonces, lo que nos trae el libro son noticias, eventos de otros mundos, por ejemplo, o, noticias de amores y desgracias, o, como dice Cortázar, "simplemente un sentimiento de reunión, de amigos en torno al fuego, de un tango que sin énfasis resume la suma de los actos, la pobre hermosa saga de ser hombre".

Por lo mismo, ¿que nos evoca Uvas de esperanza, que experiencias podrían rememorar sus historias y personajes, sino, nuestra propia experiencia de los últimos cincuenta años o más en Chile: inmigración; reforma agraria; Unidad Popular; instalación y modificación de las estructuras societales con la Dictadura; el campo y la vida de campo; el vino y el mundo del vino, y un largo etc. que dejo al lector para que complete.

Para terminar este comentario de mi lectura, sugiero que Uvas de esperanza se lea con un buen vino, que se lea como se beben los buenos vinos, lento, lento.

Y para aquellos lectores sagaces, les dejo la misión de descubrir al propio autor en uno de los personajes, solo una pista, quizás en Sísifo se encuentre la respuesta. Bueno, los invito a catar este libro, que sin duda es un gran reserva, muchas gracias.

Tenochtitlán, la otra historia

de Sylvia Neira Lermanda
Ediciones Universitaria de Valparaíso / 107 pp.



por Marcelo Beltrand Opazo









Hannah Arendt dice que miramos la realidad no como es, sino, como nosotros somos, por lo mismo, al leer el texto de Sylvia Neira Lermanda, me pregunto sobre el nosotros, un nosotros que encierra todo un mundo, mundo que es descrito por la literatura y todas sus formas, por ejemplo, Neruda y su Canto General; Gabriela Mistral y sus cartas con Sandino; José Lezama Lima en su Paradiso; Cortázar con Rayuela; Gabriel García Márquez con Cien años de soledad; Vargas Llosa y la Casa Verde; Onetti con la construcción de Santa María; el mismo Bolaño con los Detectives Salvaje; Alejo Carpentier con el Reino de este mundo y El Siglo de las Luces, Eduardo Galeano y su texto Las venas abiertas y un largo etc. que si somos lectores sagaces, podremos ver tras el espejo y encontrar a un nosotros que nos llama, que nos interpela.

En todos estos autores, el paisaje, los personajes y las historias, van construyendo un mundo lleno de claroscuros, matices y arcoíris, dignos del asombro y la perplejidad, tanto para el extranjero, como para los propios latinoamericanos.

Y es acá donde entra la autora de este ensayo, al analizar la obra de José León Sánchez Tenochtitlán. La última batalla de los aztecas, pero que finalmente (y el lector coincidirá conmigo) es una escusa para indagar sobre la novela histórica y la importancia de la construcción de nuestra identidad como Latinoamericanos.

Pero vamos el texto mismo, pues este habla por sí solo.

Y es interesante lo que plantea Sylvia Neira, cuando nos dice que "para Hispanoamérica, la novela histórica no posee el mismo interés que para Europa. América no se siente deudora de su pasado -Conquista y Colonia- por el contrario, la impugna y le sirve como causa válida para los movimientos literarios del siglo XIX". Y es interesante, porque el Realismo Mágico y el Boom Latinoamericano, fueron para Europa, más que para América.


Estoy convencido que el ensayo Tenochtitlán, la otra historia de Sylvia Gabriela Neira Lermanda, nos demuestra que los hechos que destaca la Historia son interpretables y que esta interpretación dependerá de un nosotros en constante construcción, nos muestra que el pasado es movedizo, un constante ir y venir de versiones contradictorias. Finalmente, la construcción del pasado dependerá de quienes somos, de quienes nos convertimos.

Y nuevamente las palabras de Hannah Arendt se nos vienen a la memoria: miramos la realidad no como es, sino, como nosotros somos.

El tranquilo existir de las palomas

de Nelson Paredes
Ediciones Casa Barro / 101 pp.
Por Marcelo Beltrand Opazo










Contar historia, contarlas bien, esa es la tarea en la que se empreña el escritor. Transmitir, finalmente, una experiencia de vida, lograr que la palabra transforme la lectura y que el lector se vea, se transporte y se identifique en lo que lee. Lograr, que la vida sea reflejada en una historia, sea este un cuento, un microcuento o una novela. Esto es lo que hace el escritor, esto es lo que logra Nelson Paredes con este libro de cuentos breves. logra transmitir y transportar al lector en historia cercanas, historia que nos muestran la vida, con detalles, con estrecheces, la vida, con sus mezquindades y sus luces de esperanza.

El tranquilo existir de las palomas es un libro que reúne trece historias, trece cuentos que recorre la ciudad, construye escenas y personajes que nos conmueven. Y lo hace por esos detalles perfectamente logrados, jugando entre la intimidad de los personajes y el paisaje y las escenas en que se dan las historias. 

Un aborto clandestino; el término de una relación; la tortura y la esperanza cortada al filo; la historia de un dentista, etc. Todas historia que envolverán al lector desde la primera línea. Todas historia donde el lector encontrará más de una historia, cumpliendo en su totalidad la primera tesis de Piglia sobre el cuento: "Un cuento siempre cuenta dos historias". Acá, en El tranquilo existir de las palomas, Nelson Paredes nos cuenta, siempre, dos historia, difuminada entre el paisaje y las intenciones de los personajes; entremezcladas, entre la historia que están viviendo los personajes y el devenir que ha trazado el autor para dar término a la historia. Un ir y venir; un ulular de sonidos y vaivenes que atraen la luz, luz que es la lectura que hará el lector.

Hemingway dice que un texto literario es un fragmento de una ficción que deambula entre lo implícito y lo explícito; esto es, entre lo que describimos y lo que realmente queremos contar; o dicho de otra manera, entre lo que se muestra y lo que se omite de forma intencionada, pero que poco a poco sale a flote. Y es así como se leen estos cuentos de Nelson Paredes, como la teoría del Iceberg de Hemingway, bien por el lector, bien por el escritor.

Nelson Paredes nació en Valparaíso en 1959, ha sido antologado en distintas publicaciones. El tranquilo existir de las palomas, es su primer libro.


Aproximaciones en el espacio

de Elba Rojas Camus
Ediciones Universitarias de Valparaíso / 184 pp.
por Marcelo Beltrand Opazo








Aproximaciones en el espacio es un libro que imagina un presente apocalíptico, pero sobretodo, posible entre tanta predicción y futurología cinematográfica. Si bien, su publicación es hoy, este es un libro que se escribe antes de la fecha que se narra la historia. La voz de un narrador omnisciente permite seguir los hechos, paso a paso, con la distancia necesaria para que el apocalipsis no nos toque, ya que, es hoy o mejor dicho, fue ayer. 

El encuadre que se hace al inicio de la historia, permite acercar al lector lo suficiente, contextualizando lo que se viene. Aproximaciones en el espacio es un libro que se lee rápido, cuestión que se agradece.

La historia: la caída del asteroide Tautatis en la Tierra y el Proyecto 2004-2012 y un largo viaje sobre la nieve después de la hecatombe hasta el punto de partida en el desierto de Amcatán.

Aproximaciones en el espacio se acera a la ciencia ficción, género especulativo que relata acontecimientos posibles desarrollados en un marco puramente imaginario, cuya verosimilitud se fundamenta narrativamente en los campos de las ciencias físicas, naturales y sociales. La acción puede girar en torno a un abanico grande de posibilidades (viajes interestelares, conquista del espacio, consecuencias de una hecatombe terrestre o cósmica, evolución humana a causa de mutaciones, evolución de los robots, realidad virtual, existencia de civilizaciones alienígenas, etc.). Esta acción puede tener lugar en un tiempo pasado, presente o futuro, o, incluso, en tiempos alternativos ajenos a la realidad conocida, y tener por escenario espacios físicos (reales o imaginarios, terrestres o extraterrestres) o el espacio interno de la mente. Acá, la hecatombe terrestre es el escenario de la historia.

¿Pero qué es lo que nos propone la autora? Nos propone imaginar lo que ocurriría si un asteroide colisionara con la Tierra, cuestión que ya hemos experimentado a través del cine, pero ahora, con lugares similares a nosotros; nos propone reflexionar sobre nosotros y nuestras relaciones, que pasa con el hombre en una situación de este tipo; nos propone, finalmente, un volver a nuestra humanidad, cuidarla y preservarla.

Elba Rojar Camus, es viñamarina, pertenece al Círculo de Escritores de la V Región e integra el Grupo de Los Trece y el Grupo Literario Los Gerontes. Este es su noveno libro.



Altamirano de Patricia Politzer

Edit. Mondadori / 279 pp.
Por Marcelo Beltrand Opazo










“Mientras yo sea el gran culpable de fracaso de Allende, todos los demás pueden dormir tranquilos”. En esta fecha tan simbólica para la sociedad chilena, las palabras del Carlos Altamirano, toman pleno sentido, pues, la demonización de ciertos actores políticos que intervinieron directamente en el Gobiernos del Presidente Salvador Allende permite a muchos, dormir tranquilos, como dice el propio Altamirano, pues, ya hay un culpable de todo, pero, el peso de los hechos hace que este pero tome una densidad distinta, a 40 años del Golpe de Estado.

Altamirano de Patricia Politzer es una larga entrevista que le hace al ex Secretario General del Partido Socialista el año 1989 en París, entrevista que vuelve al pasado, que vuelve a los años de la UP, entrevista que vuelve al Golpe, al exilio y a todos los hechos que hoy, vuelven como fantasmas a perturbar la tranquilidad del reino. Sin duda, que el relato de Carlos Altamirano, a pesar de que son de principios de los 90, no dejaran indiferente a nadie, ya que permiten observar con claridad los momentos históricos que regresan una y otra vez. Porque además, la voz del entrevistado es honesta, no hay tintes de héroe, más bien, de un político cansado y decepcionado que carga con la culpa de la historia que le toco vivir, pero a la vez, de un hombre que ha pensado el pasado, tanto el de la UP, como los años del exilio.

El libro es ágil y envolvente, muy bien editado, donde la voz de la entrevistadora interviene, como contrapunto, entregando la información faltante, más bien datos biográficos, contextualizando el relato del entrevistado.

Después de 40 años, no podemos dejar de sorprendernos de la presencia de muchos de los actores de la época, actores relevantes, actores de primera línea que siguen como si la historia los hubiera perdonado, como si los hechos vividos por todo un país, a ellos, no les hubiera afectado, o peor aún, como si no tuvieran la necesidad de remediar y hacer algo que los exculpe de todo error, de toda decisión de la que fueron parte. Y por lo mismo, sorprende positivamente el relato de Carlos Altamirano y su alejamiento de la política contingente, alejamiento que muchos de estos actores relevantes no hacen.

Por lo anterior, Altamirano de Patricia Politzer, se convierte en un documento que permitirá reconstruir, entender y comprender una época cargada de mitos y leyendas, pero sobre todo, de muertos, torturados, exiliados, desaparecidos y fantasmas que rondan los pasillos del poder, que caminan por la calles de Chile. Altamirano de Patricia Politzer es un libro que hay que leer, hoy.












Esta crítica ha sido publicada en:

Diario La Estrella de Valparaíso

TATAMI de Alberto Olmos

Editorial Océano / 103 pp.
Por Marcelo Beltrand Opazo












Un viaje en avión. Una conversación, una larga conversación. Un encuentro entre dos personas que no se conocen. Los prejuicios, los temores. Los dos se dirigen a Japón, él ya estuvo y ella, va por primera vez. Coincide que los dos hacen lo mismo, enseñan español. Ese es el contexto de esta conversación. Este es el origen de la historia que comenzamos a leer, contada por ella, Olga García Márquez, quién conversa con su compañero de asiento, conversa y escucha una historia que le resulta insólita. Insólita y verosímil, pues, la perversión de Luis Gómez López, es plausible. Por su parte, conocemos a Olga, a través de sus apreciaciones, sus prejuicios y los miedos que manifiesta (que nos manifiesta a nosotros, los lectores) con cada afirmación que hace Luis, con cada revelación de su estadía en Japón.

Olga nos dice en la primera página del libro, con naturalidad y franqueza que: “Lo que más me gustan de los aviones es el cinturón de seguridad”, confesión que comprendemos en los párrafos siguiente cuando lo señala, así directo: “Mis pechos. Esa es la comodidad que preciso. Tengo los pechos enormes: si mis pechos no son felices yo no soy feliz”. Así comenzamos a leer. Así, con esa confianza el lector conoce a la protagonista, que como buena narradora testigo, nos permitirá conocer a poco andar, de primera fuente, la vida de Luis Gómez López, onanista y voyerista, que con desparpajo se abre y revela sus más íntimas obsesiones vividas la primera vez que visitó Japón, incomodando a ratos a su compañera de asiento, Olga y sin duda a más de un lector.

Todo el relato transcurre en el aire, en tránsito hacia Japón, volamos junto a los personajes y conocemos a su vez, la cultura en Japón.

Es interesante las temáticas que toca este libro, pues se trata de comportamientos que rayan en la patología: el voyerismo, por una parte y el onanismo por otra. Pero que a su vez, construyen una realidad más común de lo que creemos en nuestros días. Luis, el voyerista, el mirón, el personaje que le cuenta su vida a Olga, lo hace como si nada, sabiendo que no es normal, pero al mismo tiempo normalizando su comportamiento compartiéndolo, contándolo, teorizando y reflexionando: “La rutina es la principal aliada del mirón. La rutina y la desidia. La rutina hace que el observado realice siempre las mismas acciones y a la misma hora”.

El autor, Alberto Olmos con gran maestría, logra, a través de una conversación, perfecta, auscultar una cultura, que a los ojos de occidente, resulta enigmática y muchas veces extraña. Sutil en el relato y las escenas, que no traspasa, en ningún momento, la línea tenue del erotismo y la pornografía. Escenas perfectamente logradas; ritmos adecuados, buena literatura finalmente.















Esta crítica ha sido publicada en:
Diario La Estrella de Valparaíso